Incas - VI

Dinastías reales
El conocimiento de las dinastías reales incaicas no es completo, pues, a pesar de contar con unas listas que elaboraron los españoles que cruzaron el océano, existen una serie de problemas relacionados con los nombres que aparecen en esas enumeraciones. En primer lugar, en el mundo inca no siempre se conocía a la gente por sus nombres; a veces se utilizaban apodos que el individuo podía adquirir en el momento del nacimiento o en cualquier otro momento a lo largo de su vida. La misma persona era conocida unas veces por su nombre y otras por su apodo, lo que trajo consigo numerosas confusiones al tomarse a un mismo individuo como dos personas diferentes. En segundo lugar, era frecuente que los individuos cambiasen de nombre al adquirir un nuevo cargo, por ejemplo el de Inca, y también se sabe que existieron nombres dentro de la elite incaica que se repetían por alguna razón.

Manco Capac
Sinchi Roca
Lloque Yupanqui
Mayta Capac
Capac Yupanqui
Inca Roca
Yahuar Huacac
Viracocha Inca
Pachacuti Inca Yupanqui
Topa Inca Yupanqui
Huayna Capac
Huascar
Atahualpa

 
Manco Capac
Monarca inca, considerado un dios-héroe, como un verdadero hijo del Sol y hermano de Pachacamac y Viracocha, de la Casa del Alba (Pacari Tampu), según cuenta una leyenda, cuyo mito se corresponde con el azteca de Quetzalcóatl. El donador de vida, observando la deplorable condición de la humanidad, que sólo parecía vivir para las guerras y para las fiestas, envió a su hijo Manco Capac y a su esposa-hermana, Mama Ocllo, a la Tierra para instruir a las degradadas gentes en el arte de la vida civilizada. La celestial pareja vino a la Tierra en la vecindad del Lago Titicaca, y fueron provistos de unas calzas doradas que les protegían al hundirse en la tierra. Este fenómeno ocurrió en Cuzco, donde sus calzas desaparecieron. La etimología del nombre Cuzco, que significa ´ombligo´ o, en términos actuales, ´centro del universo´, prueba que era considerado como un gran centro de cultura. En este lugar los agentes de la civilización levantaron su campamento, reuniendo a todo un pueblo inculto a su alrededor. Mientras Manco enseñaba a los hombres el arte de la agricultura, Mama Ocllo instruía a las mujeres en el del tejido y el hilado. Un gran número de personas se reunió an los alrededores de Cuzco, y los fundamentos de la ciudad quedaran establecidos. Bajo las órdenes de la pareja celestial, la tierra de Perú nadaba en la abundancia de todo lo deseable.
La leyenda de Manco Capac.
Al nacer Manco Capac, un bastón que le habían dado a su padre se convirtió en oro. Tenía siete hermanos y hermanas y a la muerte de su padre reunió a todo su pueblo para mostrarles las ventajas de acometer nuevas conquistas. Él y sus hermanos se autoabastecieron de ricas ropas, nuevas armas y bastones de oro llamados tapac-yauri (cetro real); además, se cuenta que tenía también dos tazas de oro (tapacusi) en las que había bebido Thonapa. Continuaron hacia el punto más elevado del país, una montaña donde nace el Sol y donde Manco Capac había visto varios arco iris que interpretó como signo de buena suerte. Encantado con el favorable símbolo, cantó la canción de Chamayhuarisca (´la Canción de la Alegría´). Entonces, se preguntó por qué uno de los hermanos que iban con él no había vuelto, y envió a buscarlo a una de sus hermanas; pero ella tampoco regresó, por lo que decidió ir él mismo y los encontró casi muertos al lado de un huaca. Comentaron que, al igual que el huaca, la piedra que los retenía les impedía moverse. Con gran fuerza, Manco golpeó la piedra con su tapac-yauri. La piedra habló y dijo que, de no haber sido por su maravilloso bastón dorado, no habría tenido poder sobre ella. Añadió además que su hermano y su hermana habían pecado y por esta razón debían quedarse con él (el huaca) en las regiones bajas y que Manco iba a estar "gratamente honrado". El triste destino de su hermano y hermana preocupó mucho a Manco, pero de regreso al hogar, donde había visto por primera vez los arco iris, éstos le dieron fuerza para llevar su aflicción y lo reconfortaron.
 

Sinchi Roca
Monarca Inca del siglo XII que sucedió a Manco Capac. Es poco lo que se conoce de este soberano puesto que de los primeros incas los datos son parcos y la historia se mezcla con la leyenda. De acuerdo con la larga lista que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles, Sinchi Roca fue el segundo soberano cuzqueño, y debió de ser, como sus descendientes y sucesores, más bien un jefe militar (sinchi) que un auténtico monarca. Las tribus que habitaban por entonces en el área inmediata al valle del Cuzco debían de estar en guerra intermitentemente, de tal manera que al predominio de una de ellas sobre las restantes sucedería el de otra distinta sobre las demás, hasta llegarse a la constitución de confederaciones tribales bajo el mando de un sinchi o jefe de guerra, cuya área de dominio no parece que sobrepasara los valles próximos al Cuzco. Parece ser que Sinchi Roca inauguró este tipo de confederación tribal bajo el predominio de un jefe inca; su sucesor, su hijo Lloque Yupanqui, mantuvo esta confederación.

 

Lloque Yupanqui
Monarca inca del siglo XII que sucedió a Sinchi Roca. De acuerdo con la larga lista que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles, Lloque Yupanqui fue el tercero de los soberanos cuzqueños. Es poco lo que se conoce de este soberano, puesto que, respecto a los primeros incas, los datos son parcos y la historia se mezcla con la leyenda. Parece que este hijo de Sinchi Roca supo mantener la confederación tribal inaugurada por su padre, pero poco más se sabe acerca de su reinado. Según las crónicas, en el caso de la sucesión de Lloque Yupanqui se tuvo en cuenta un criterio selectivo y no el de primogenitura, pues se sabe que éste soberano tenía un hermano mayor que no heredó.

 

Mayta Capac
Monarca inca perteneciente a la primera dinastía, llamada de Hurín Cuzco. Su cronología exacta es difícil de establecer, aunque según algunos datos dudosos reinó entre los años 1226 y 1256; con seguridad, sólo puede decirse que su reinado se ubica entre la fecha aproximada de la fundación del Cuzco, el 1100, y el comienzo del reinado de Pachacuti en 1438. Fue el sucesor de Lloque Yupanqui y tras él accedería al trono Capac Yupanqui. El reinado y la personalidad de Mayta Capac están rodeados de leyendas. La leyenda cuenta que nació con toda su dentadura después de sólo tres meses de gestación, y que creció después a un ritmo asombroso, de tal manera que al año era tan grande como un niño de ocho, y a los dos años se peleaba con otros muchachos de mayor edad. La elaboración de este mito se hizo sin duda para mostrar que desde la infancia Mayta Capac se caracterizó por una agresividad que le llevaría luego a desarrollar las guerras de conquista consideradas por algunos cronistas como las primeras campañas expansivas de importancia del imperio incaico: la guerra contra la confederación de los Alcabizas y la invasión del Collao.

Capac Yupanqui
Quinto monarca inca de la primera dinastía según la lista de reyes elaborada a partir de la tradición oral conservada por los escritores españoles. No se conoce su cronología exacta, pero su reinado se ubica entre la fecha de la fundación del Cuzco, el 1100, y la coronación de Pachacuti en 1438. La ascensión al trono de este soberano planteó unos problemas que fueron luego habituales en lo sucesivo. Fue designado sucesor por su padre Mayta Capac, pero tuvo que luchar con sus hermanos para alcanzar el trono. Durante su reinado, los incas entraron en relación con los andahuailas, los cuales se incorporarían a la federación cuzqueña.

Inca Roca
Sexto monarca inca según la lista de reyes que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles. No se conoce su cronología exacta, pero su reinado se ubica entre la fecha de la fundación del Cuzco, el 1100, y la coronación de Pachacuti en 1438. Inca Roca parece representar el comienzo del dominio de una nueva dinastía, la correspondiente a la mitad de Hanan Cuzco o Alto Cuzco, pues hasta la muerte de su antecesor Capac Yupanqui, todos los soberanos procedían del Hurin Cuzco o Bajo Cuzco. El impulso creador de este soberano se extendió a todos los dominios: construcción de canales, embellecimiento de la ciudad, creación de escuelas, etc. Desde el punto de vista militar, con un ejército de 20.000 hombres inició una profunda penetración por el sureste hasta la región que ocupa los actuales departamentos de Cochabamba y Chuquisaca, mientras por el noroeste alcanzó los valles centrales y llegó hasta la costa por la región de Ica.

Yahuar Huacac
Séptimo soberano inca de la segunda mitad del siglo XIV, perteneciente a la segunda dinastía, llamada de Hanan Cuzco, hijo de Inca Roca. Antes de ser gobernante de los incas era conocido como Tito Cusi Hualpa. La importancia de este gobernante está rodeada de leyendas. Al parecer, Cusi Hualpa era hijo de Mama Micay, una hermosa muchacha de la tribu huayllaca, la cual, habiendo sido prometida primeramente a los ayarmacas, iba a casarse con Inca Roca. Los ofendidos ayarmacas declararon la guerra a los huayllacas, los cuales para obtener la paz prometieron entregar a Cusi Hualpa, entonces aún un niño. Los huayllacas acabaron logrando su propósito mediante engaños, y fue entonces cuando Cusi Hualpa lloró lágrimas de sangre al ser entregado a los ayarmacas. Después de varios años, el muchacho fue devuelto a su padre, quien lo hizo cogobernador del naciente imperio bajo el nombre por el que es conocido: Yahuar Huacac, que significa "el que llora sangre". El reinado de Yahuar Huacac no parece haber sido importante ni por su capacidad organizadora ni por sus conquistas. El fin del mismo está lleno de datos confusos, ya que si bien algunos cronistas piensan que fue asesinado por guerreros en rebeldía cuando se disponía a entrar en guerra contra los collas, según otros tuvo que huir al Cuzco ante un ataque de los chancas, y dejar que su hijo, el futuro Viracocha, organizase la defensa y rechazase el ataque. A partir de entonces quedó relegado y murió lejos del Cuzco

Viracocha Inca
Octavo soberano inca según la lista que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles, que ascendió al trono tras asesinar a su padre Yahuar Huacac. La fecha del comienzo de su reinado es difícil de precisar, pero el final debió de rondar el año 1438, la fecha aproximada de la coronación de su sucesor Pachacuti. Era hijo de Yahuar Huacac y de una coya, que no era la esposa principal (véase el apartado "La Coya" en la entrada Cultura inca: economía y sociedad). Se llamaba en origen Hatun Tupac, pero sería más conocido como Viracocha por habérsele aparecido, según la tradición, este dios en su juventud (véase Viracocha).
Durante su reinado continuó las conquistas por el Pacífico y amplió sus territorios, aunque huyó del Cuzco cuando los tradicionales enemigos de los incas, los chancas, lanzaron un gran ejército sobre la ciudad, de cuya defensa se ocupó su sucesor Pachacuti. A Viracocha se le atribuye también la construcción de palacios, canales, templos y fortalezas. Viracocha había designado como sucesor del trono, no a uno de los hijos de su esposa principal como era costumbre hasta el comienzo de su reinado, sino al hijo de una concubina, llamado Urco. Cusi Yupanqui o Pachacuti, tercer hijo legítimo de Viracocha, animado por unos parientes, se rebeló contra su padre y se hizo con el poder.

Pachacuti Inca Yupanqui
Noveno soberano inca según la lista elaborada a partir de la tradición oral conservada por los escritores españoles. También es frecuente la referencia a este personaje con el nombre de Pachacuti Inca Yupanqui, o Pachacutec. Su padre, Viracocha, octavo emperador, dejó designado para la sucesión a Urco, hermanastro de Pachacuti. Por esta razón, tuvo problemas para acceder al trono, pero al fin lo consiguió en 1438. A lo largo de su reinado, que acabó en 1471 cuando abdicó a favor de su hijo Topa Inca Yupanqui, logró establecer los símbolos de poder de la corona. A partir de un singular sistema político-religioso estableció una jerarquía de eslabones que sustentaron la idea de la nobleza del imperio basada en una religión imperial. A ella se unían las creencias de los pueblos conquistados, pero la superioridad inca se demostraba porque el Ser Supremo era la deidad Viracocha, nombrado por el Viracocha emperador tras una visión y mantenido por Pachacuti.
Fue el principal responsable del engrandecimiento original de la ciudad de Cuzco, con sus grandes obras arquitectónicas. Una de las obras más importantes atribuidas a Pachacuti es el Coricancha, la ´cancha´ o ´recinto de oro´, resultado de la transformación de un templo pequeño y de humilde factura en un gran templo colmado de riquezas y fasto. También replanteó el sistema de riego del Cuzco, amplió los almacenes de grano y reconstruyó diversos edificios, barrios y canchas. Su labor se acabó extendiendo al resto del territorio incaico, donde se construyeron nuevos templos, pucarás y depósitos.
Pachacuti amplió además los límites del Imperio hasta tierras muy lejanas. Vencedor de los chancas, entre otros grupos de pueblos, extendió el dominio inca desde el norte del actual Ecuador hasta el centro de lo que hoy en día es Chile y, por el este, hasta la localización de la moderna ciudad de Tucumán (Argentina); fue el primero en organizar una expedición al lago Titicaca (Bolivia) y derrotar a los lupacas. Su figura como estadista y militar es la más prestigiosa de todos los soberanos incas.

Topa Inca Yupanqui
Décimo soberano inca según la lista que se desprende de la tradición oral conservada por los escritores españoles. El inicio de su reinado se sitúa en 1471, cuando sucedió a Pachacuti; y el final hacia 1492, cuando fue sucedido por Huayna Capac. Tupac Yupanqui emprendió en los últimos años de vida de Pachacuti, ya como cogobernador del imperio, una de las más fructíferas campañas militares: partió de la región de Cajamarca y el alto valle del Amazonas, se dirigió al este, hasta Chachapoyas, y allí fue detenido por la imperante selva. De aquí partiría a la conquista del reino de los cañaris, lo que finalmente consiguió. Después de esta conquista se lanzó al ataque contra los caras y los quiteños, y extendió la frontera norte hasta el río Ancasmayo. También por entonces Tupac Yupanqui conquistó el Reino del Gran Chimú (véase Cultura chimú). Pachacuti le cedió el trono en 1471, cuando Tupac Yupanqui contaba ya con sesenta años de edad, y las fronteras se extendían desde Quito en el norte, hasta Nazca en el sur, y desde la costa hasta la selva amazónica. Por último, Tupac Yupanqui organizaría una nueva campaña militar por el sur del Perú y la región septentrional de lo que hoy es Chile, y consiguió extender la frontera hasta el río Maule. Topa Inca Yupanqui también se distinguió por las grandes construcciones monumentales que levantó, entre las que se encuentran la fortaleza de Sacsahuamán y los palacios de Chinchero.

Huayna Capac
Decimoprimer monarca inca según la lista que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles. Nació en la segunda mitad del siglo XV y murió en 1527; tenía dieciséis años en 1492, cuando empezó a gobernar como sucesor de Topa Inca Yupanqui.
Tras el reinado de Pachacuti y Topa Inca Yupanqui, Huayna Capac se dedicó a consolidar la estructura interna del Tawantinsuyu pues, según las fuentes, con Topa Inca Yupanqui ya se habían trazado las fronteras máximas del Imperio. Entre las escasas conquistas militares que se le atribuyen a Huayna Capac hay que mencionar las de las provincias de Chachapoyas y Moyopampa, en la llamada "ceja de la selva". Cuando estaba celebrando estas victorias llegaron noticias de la rebelión de los quitos y otros pueblos del norte. A su regreso, tras haber derrotado al soberano rebelde se casó con la reina viuda, con la que tuvo un hijo llamado Atahualpa. Aún llegó más al norte, hasta el territorio de los pasto, y residió en Tomebamba hasta su muerte.
Según la tradición, Huayna Capac dividió en su lecho de muerte el trono entre su hijo primogénito Huascar, a quien daría la fracción meridional y Atahualpa, a quien concedería la región septentrional. Sin embargo, parece más plausible la versión que dan otras fuentes: Huayna Capac habría designado como sucesor en primer lugar a Ninan Cuychi y, poco después, a Cusi Hualpa o Huascar. De entre ambos surgiría un enfrentamiento que duraría poco, pues el primero murió pronto, probablemente de viruela. La lucha por el poder se centraría entonces entre Huascar y Atahualpa.

Huascar
Decimosegundo soberano Inca según la lista que se desprende de la tradición oral conservada por los españoles. Nacido en Cuzco en fecha desconocida y muerto en Cajamarca en 1532. Su nombre completo era Inti Cusi Huallpa Huáscar. Era hijo y heredero legítimo de Huayna, a quien sucedió en 1527, pero desde 1530 tuvo que luchar por el poder contra su hermanastro Atahuallpa. En esta guerra civil Atahualpa derrotó a Huáscar en Riobamba y Cotobamba, y llegó a hacerlo prisionero. Huascar logró huir a Cuzco, desde donde reorganizó a sus partidarios y reemprendió la lucha.
En 1532 las tropas de Pizarro llegaron a Perú, Atahuallpa propuso a su hermano una alianza contra los invasores, pero éste la rechazó. Atahualpa se alió entonces con Pizarro y juntos derrotaron al rey cuzqueño. Challcuchima, caudillo de Quito, fue el encargado de retener a Huascar, al cual asesinó por orden de Atahuallpa. Pizarro usó el asesinato de Huascar como pretexto para deshacerse de Atahuallpa y lograr el control del imperio incaico.

Atahualpa
Último emperador inca de Perú, hijo menor de Huayna Capac, emperador del Perú y de Cacha, hijo del soberano de Quito, representante de las civilizaciones indígenas americanas. Nació y murió en Cuzco. Participó en las guerras de conquista de Quito al lado de su padre. En 1525, a la muerte de su padre, recibió los territorios del norte del Imperio. En 1527 se inició una guerra civil contra su hermano Huáscar, soberano de Cuzco. En 1532 venció en la batalla de Quipaypan: entró en Cuzco y se proclamó Inca o jefe Supremo. Por esta época desembarcaron los españoles en Perú al mando Pizarro. Éste fundó Piura, remontó los Andes y llegó a Cajamarca, donde apresó a Atahualpa. Pizarro, tras pedir un fuerte rescate, ordenó la muerte de Atahualpa y éste le prometió oro y plata, hasta donde llegase su mano, si lo liberaba. Pero Pizarro, temeroso de que pudiera liderar una insurrección contra el rey de España, lo condenó a la hoguera por idolatría, fratricidio y conspiración, pena que fue conmutada por la de estrangulación. Murió estrangulado después de recibir el bautismo contra su voluntad. A su muerte, Pizarro se proclamó gobernador del Perú.