LA CRUZ EN EL CULTRÚN MAPUCHE
Por Alicia Carballo
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El cultrún mapuche con la cruz que lo atraviesa (en imagen para ampliar). Sobre la dimensión simbólica de este mágico instrumente se explaya inmediatamente abajo el artículo de Alicia Carballo |
La cruz compuesta es
el símbolo pintado con tinturas o con sangre de algún animal sacrificado sobre
la membrana del cultrún, instrumento de percusión membranófono que es de
exclusivo uso del chamán mapuche (machi).
Está inscripta en la membrana circular del cultrún y tiene múltiples
significados íntimamente relacionados.
Según una interpretación, las cuatro demarcaciones que resultan de los brazos
mismos de la cruz son los puntos o direcciones cardinales y determina en el área
del círculo lo que los mapuches llaman Meli Huitran Mapu (tierra de los cuatro
lugares), o Meli Esquina Mapu (tierra de las cuatro esquinas), o Meli Changquiñ
Mapu (tierra de las cuatro ramas).
El signo repetido cuatro veces entre los brazos de la cruz representa al sol en
los cuatro tiempos del año o estaciones y en las cuatro fases de un día: sol del
amanecer, sol del mediodía, sol del crepúsculo y sol oscuro bajo la tierra.
A cada esquina del mundo o punto cardinal se le asigna un elemento: el aire al
Norte, el agua al Oeste, el fuego al Oriente y la tierra al Sur.
Los remates curvos de los extremos de la cruz son las fases principales de la
luna. Trazando las bisectrices de los ángulos rectos, el círculo queda dividido
en cuatro sectores circulares, dentro de los cuales el doble trazado de la cruz
determina siete espacios. Esos siete espacios corresponden a los siete días de
la semana (imagen 1).
Cuatro sectores circulares iguales determinan un mes lunar de veintiocho días.
El año lunar resulta multiplicando esos veintiocho días por trece, múltiplo que
se obtiene por la adición de los doce extremos de la cruz lunada, más el círculo
central (imagen 2). De este modo se obtienen 364 días, a los que hay que agregar
la unidad del punto central para obtener los 365 días del año solar.
La presencia del calendario de la luna en el cultrún procede del carácter lunar
del arte chamánico mapuche, pues ella es la que preside la fertilidad de la
tierra, el nacimiento de los seres humanos, determina el sexo, impulsa la
procreación animal y da vida, bienestar, salud y buena fortuna.
Por esta razón a las machis se les llama nguenküyen (señoras de la luna) y el
Machitún (ceremonia de curación) se realiza siempre de noche.
Desde el punto de vista de la mitología, esas cuatro fases de la luna son
también los cuatro espíritus o dioses lunares invocados en los nguillatunes y
machitunes, según la estructura cuaternaria del panteón mapuche.
Según otra interpretación, los remates curvos de la cruz representan el relmu
(arco iris), que tiene una especial significación para el hombre antiguo porque
surge de la conjunción de la luz solar y la lluvia, es decir, de la armonía de
dos contrarios, lo que lo hace un signo muy propicio.
En los nguillatunes (rogativas), el mapuche pide al cielo la lluvia y el buen
tiempo, los que son simbolizados por una bandera negra y una blanca
respectivamente.
La coexistencia de la lluvia y la luz solar en un instante excepcional indica el
paso del tiempo lluvioso al tiempo claro y representa la síntesis de esos
contrarios: la armonía cósmica o el equilibrio de lluvia y bonanza. Cuatro arco
iris situados en los puntos cardinales u horizontes, significan la armonía
cósmica establecida en los cuatro lugares de la tierra.
En un sentido mitológico, esos cuatro arco iris son también los cuatro espíritus
o familias de espíritus de los puntos cardinales que presiden la acción de las
fuerzas naturales, determinando las condiciones climáticas. Se ha dicho, por
esto, que el arco iris es la bandera del Señor (Ñidol) enarbolada por los Meli
Huitrán (dioses de los cuatro lugares).
En lo que al arco iris se refiere, hay un diseño del cultrún en el que al centro
de la membrana se ubica una estrella de cinco puntas y sobre ella, en el borde
superior del cultrún, un arco iris formado por tres bandas de color azul,
amarillo y verde. En este diseño, el azul representa el cielo (huenü) y se sitúa
en la banda exterior, en el borde mismo de la membrana del cultrún. El amarillo
representa al sol o la luz del día (Antü) y se sitúa en la banda central. El
verde representa a la tierra (Mapu) y se sitúa en la banda inferior del arco.
Este arco iris abreviado expresa la armonía cósmica como el perfecto acuerdo del
cielo con la tierra por el influjo de la luz divina, en cuanto la divinidad
suprema tiene su milla ruca (casa de oro) en el sol, fuente de vida.
La estrella roja de cinco puntas no es otra sino el planeta Venus o Lucero (Guñelve,
en lengua mapuche).
En otro diseño aparece alternada con la swástica, en una policromía de rojo y
azul.
La posición de la estrella en dos campos opuestos alude, sin duda, a la
evolución de Venus en la bóveda celeste, por la que se transforma de lucero de
la tarde en lucero de la mañana y viceversa, y al ciclo en que el planeta Venus
se desplaza y vuelve a un mismo punto inicial de observación.
Se sabe que los movimientos de Venus eran conocidos por los sabios aborígenes
antiguos, pues lo corroboran recientes investigaciones sobre el significado de
los signos de la cerámica ceremonial.
Resumida de este modo la escasa información recibida de fuente aborigen, se hace
necesario considerar el símbolo de la cruz inscripta en el círculo en el
contexto de la tradición simbólica universal.
Se pensará tal vez que no es posible extraer de este símbolo conclusiones
allende lo que la cultura mapuche autorizaría. En respuesta a esa posible
objeción, se debe tener presente que en esta etapa de las investigaciones en
ciencias humanas puede afirmarse que no hay mundos culturales cerrados, de
manera que todos los símbolos antiguos obedecen a patrones provenientes de una
tradición sapiencial al parecer única. Esto se puede comprobar por la similitud
de formas y funciones que todos los símbolos antiguos van presentando a medida
que se retrocede en el tiempo hacia la antigüedad más remota.
La cruz compuesta del cultrún mapuche no presenta ningún elemento extraño a la
tradición simbólica universal y en sus líneas fundamentales puede ser
considerada como un símbolo construido conforme a patrones comunes a todos los
pueblos. La simbología universal, en cuyo contexto es analizado este símbolo,
lejos de contradecir las informaciones de fuente aborigen y las conclusiones que
pueden extraerse de la mitología y de los textos de las plegarias, las
confirman, las completan y las desarrollan.
La cruz inscripta en el círculo es un símbolo cuyo significado surge de las
instancias mismas de su construcción, ya que el círculo fue considerado por
todos los pueblos antiguos como la forma geométrica perfecta, imagen misma del
ser supremo, del gran todo o del absoluto.
Su relación con el sol es evidente en forma y significado, pues este astro es el
que mejor representa al ser supremo como fuente de vida y de luz.
Las propiedades que hacen de él la forma geométrica perfecta son la regularidad
y la totalidad.
La regularidad (simetría) implica unidad, en oposición a la irregularidad, que
implica diversidad. La regularidad absoluta es aquella que no reconoce partes y
sólo el círculo es regular en ese sentido absoluto. En el círculo, a esta
propiedad que es común a todos los polígonos regulares, se le agrega la de
totalidad porque, al no admitir complemento, es símbolo del infinito, es decir,
del gran todo o gran uno.
Ahora bien, para dibujar la cruz es preciso visualizar el centro, es decir, el
punto que se halla a igual distancia de todos los puntos de la circunferencia.
La sola visualización de ese punto, le da una determinación nueva como una forma
mínima que, dentro del círculo, representa la unidad o primera semilla de la
manifestación.
La instancia siguiente es el diseño del brazo horizontal y vertical de la
cruz, que representan tradicionalmente el principio materno o receptivo y el
principio paterno o creativo del universo. Estos dos principios, fundamentos
dinámicos de todo lo creado, son los que en la tradición china toman los nombres
de Yin y Yang, representados en el conocido símbolo clásico.
Se sabe, no obstante, por la más remota tradición, que el signo de la cruz fue
instituido muchos milenios antes de este evolucionado diseño clásico y
constituyó la más antigua representación simbólica de la dialéctica universal,
como puede apreciarse en la siguiente cita de un texto del historiador chino
Tchui Hi, de la dinastía Song:
"Fue el emperador Hien Yuen Chi, quien unió dos trozos de madera, uno horizontal
y otro vertical, para honrar al Altísimo, es decir, instituyó el signo de la
cruz como símbolo de la unión del principio creativo y del principio receptivo
del universo. El nombre de este soberano proviene de las palabras que designan
los brazos Este-Oeste y Norte-Sur de la cruz, que son Hien y Yuen".
En cuanto al origen de la cruz del cultrún, nada puede saberse con precisión,
salvo que presumiblemente su diseño data de una época muy anterior a la
radicación del pueblo mapuche en Chile. No obstante, los pueblos primitivos de
América no pueden haber visto en el símbolo de la cruz otro significado que el
ha tenido para todos los antiguos, lo que puede rastrearse en algunos cantos de
la machi que, refiriéndose a los brazos de la cruz, los llama padre y madre:
Tengo
mi cultrún.
Tuya es su madera.
Tenlo siempre presente.
En el espacio vacío
en la tierra
me están diciendo
dos veces la madre
dos veces el padre antiguo.
Los dos últimos versos se
refieren a la característica duplicación de los brazos Norte-Sur y Este-Oeste de
la cruz del cultrún (aunque excepcionalmente se encuentran cruces simples).
Esta dualidad se aviene con la denominación empleada por los mapuches para
designar al ser supremo como Fucha Chau (padre anciano) y la Cushe Ñuke (madre
anciana), forma mítica de aludir a la dialéctica universal del principio
creativo y receptivo del universo y a su acción en el tiempo.
Dichos nombres suelen ser más complejos y variados; así, por ejemplo, el anciano
y la anciana son nombrados como Huenu rey Fücha (anciano rey en lo alto del
cielo) y Huenu rey Cushe (anciana reina en lo alto del cielo). La palabra “rey”
corresponde a una transculturación, pero no altera el sentido original de estas
antiquísimas denominaciones religiosas.
También suele llamarse a esta pareja Fücha Chachai (esposo padre) y Ñuque Papai
(esposa madre), o se agrega a dichas denominaciones el nombre genérico de Ñidol
(supremo). Otra denominación usada es Nguenechén (señor de los hombres, dios).
Se debe tener presente, sin embargo, que hay discusiones en torno al tema de la
denominación y naturaleza de la divinidad en la religión mapuche por las muy
variadas y aparentemente contradictorias informaciones entregadas por los mismos
mapuches, o que parecen tales por una incompatibilidad de lenguaje que sólo se
aclara cuando el investigador se sintoniza con el enfoque mítico de la
cosmovisión aborigen.
La denominación y naturaleza de la divinidad es uno de los puntos más oscuros,
entre otras razones porque la evangelización, con todos sus supuestos
filosóficos y teológicos, intervino en la cultura mapuche y alteró sus
originales formas de expresión religiosa, al punto que hasta hoy no es posible
formarse una idea clara sobre este aspecto.
En todo caso, la denominación dual de la divinidad es, sin duda, la más antigua;
al igual que la cruz en el círculo, se emparenta con antiguos arquetipos
sapienciales del extremo Oriente de Asia.
Este parentesco es más estrecho aún, si se considera que el esquema dialéctico
del Yin y del Yang chinos no es completo a menos que sea visto en su evolución
dinámica a través del tiempo, constituyendo un cuaternario o doble pareja, como
puede apreciarse por sus representaciones lineales prehistóricas.
En él cada principio de la dialéctica tiene dos formas de representación: una
antigua y otra joven, lo que insinúa una personificación mítica tal vez más
antigua.
Este esquema parece tener su equivalente mítico mapuche en el cuaternario
formado por la pareja de ancianos ya mencionada y otra de jóvenes que, junto a
ella, constituye el cuaternario supremo.
La segunda pareja está constituida por un hombre joven dios y una joven doncella
diosa, a los que se agrega, en ciertas invocaciones, el apelativo de
renovadores, como se da en el I Ching al Yin y al Yang jóvenes.
En lo que se refiere a las representaciones lineales del Yin y del Yang, se
advierte claramente que ellas proceden de la descomposición de la cruz
instituida antes por Hien Yuen Chi, pues el trazo entero del Yang y el trazo
quebrado del Yin, no resultan sino del acoplamiento del brazo vertical y el
horizontal de la cruz, el cual debe ser abierto o perforado por el que
representa la fuerza activa descendente.
Lo anterior tiene una clara connotación sexual, en cuanto el sexo masculino es
una vara y el sexo femenino es una abertura, y constituyen la más directa y
patente concreción de ambos principios en el mundo visible.
Asimismo, se advierte claramente que la pareja del Yin y del Yang jóvenes, y del
Hueche Huentru y Ulcha Domo, corresponden a la proyección de los principios
fundamentales de la dialéctica en las creaturas.
De esta manera, la relación que hay entre la expresión vieja y la joven de
cualquiera de los principios es la misma que hay entre estos y sus respectivas
manifestaciones cósmicas, tales como cielo y tierra, hombre y mujer, fuego y
agua, día y noche.
Por eso se dice en el I Ching que la pareja Yin y el Yang viejos es estática y
que la pareja joven es dinámica. Esto, naturalmente, no está explicitado en la
sabiduría mapuche, sino que persiste como la expresión de una verdad mítica,
pero podría ser el origen de la duplicación de los brazos de la cruz en el
cultrún.
La cruz en el círculo constituye una representación de las dos primeras
instancias de la creación, las cuales son la unidad o simiente única del mundo y
la dualidad de los principios receptivo y creativo. Unidos en la cruz, ambos
principios generan el movimiento creador. El punto de conjunción o acoplamiento,
que coincide con el centro, suele ser destacado con un círculo pequeño, para
indicar que allí está el punto de generación y expansión de la fuerza creadora.
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(*) Fuente: Artículo editado originalmente por Alicia Carballo en la página www.zoolook.com.ar
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