LA MAGIA DEL CÓNDOR

Por Sandra Gordillo

 

    Acerca del cóndor: un ave nativa de guantes negros y collar blanco

   El simbolismo del gran ave andina: El cóndor en el pensamiento de la América indígena

   Los bastones sagrados y la unión del cóndor y el águila

 

       Cóndor: señor de los andes, ave del vuelo altivo, pájaro de alas que rozan los techos del cielo. Desde tiempos ancestrales, su presencia de solemne majestad ha fascinado a los pueblos andinos. Así el gran pájaro se convirtió en símbolo de sabiduría y mensajero de lo divino. En este momento de Simbolismo animal de Temakel, le presentamos parte de La magia del cóndor. El cóndor andino como patrimonio natural-cultural, obra de Sandra Gordillo. Gordillo es egresada de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y Doctora en Ciencias Biológicas. En 1997 fue becada por el Consejo Nacional de Investigaciones y Técnicas de Argentina (CONICET) para realizar tareas de investigación en la University of Saskatchewan, Canadá. Aquí, impulsada por su amor al cóndor y su preservación, Sandra Gordillo nos acerca primero al cóndor y sus características físicas, su comportamiento y la etimología de su nombre;  y, luego, nos guía dentro de la dimensión simbólica en la América indígena del ave del vuelo más alto. Para quienes deseen acercarse a la muy valiosa obra La magia del cóndor pueden consultar:   
http://www.copanacu.org.ar

   UN AVE NATIVA DE GUANTES NEGROS Y COLLAR BLANCO
      El cóndor andino
es considerado el ave voladora más grande del mundo. Un ejemplar adulto presenta plumaje negro con partes blancas sobre el dorso de las alas. Dos características morfológicas notables del cóndor son su collar de plumones blancos, y que en vuelo, el ave proyecta una figura relativamente rectangular con los extremos digitiformes, que corresponden a las puntas de sus grandes plumas.
    Esa imagen del cóndor planeando a grandes alturas no pasa desapercibida, y fue seguramente lo que más impresionó a todos los pueblos indígenas de los Andes.
    La Cordillera de los Andes, en toda su extensión de 7500 km, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, es el hábitat natural del cóndor. Pero además de los Andes, el cóndor habita en áreas precordilleranas y parte de las Sierras Pampeanas (Sierras de San Luis y Sierras de Córdoba). Dada la gran extensión latitudinal del área considerada, y acompañando las variaciones climáticas, las manifestaciones de vida asociadas al cóndor también van variando, dando lugar a lo largo de ese gradiente latitudinal, una gran diversidad biológica y cultural.
El nombre dado por los taxónomos al cóndor andino es Vultur gryphus. La interpretación más difundida es que vultur deriva de una palabra quechua (kuntur) que significa buitre, (aunque hay quienes sostienen que kuntur lleva en la sílaba kun la idea de lluvia por asociación con la divinidad Kun, Cun o Con). Pero no se trata de un buitre común, ya que aparece asociado a gryphus, que es el nombre dado al ser mitológico Grifo, mitad águila y mitad león. Esta asociación con el águila, que es un animal depredador, le ha otorgado muchas veces al cóndor mala fama, ya que en realidad se trata de un animal carroñero. Pero siguiendo con la sistemática de esta especie, el cóndor andino pertenece a la familia de los Catártidos, término derivado del griego kathartes que significa "el que limpia", lo que acertadamente hace alusión a sus hábitos carroñeros. (*)
(*) Fuente: Extraído de: Gordillo, S 2002. El cóndor andino como patrimonio cultural y natural de Sudamérica; en: Actas Primer Congreso Internacional de Patrimonio Cultural, Córdoba).

 EL CÓNDOR EN EL PENSAMIENTO DE LA AMÉRICA INDÍGENA

    Algunas aves, y entre ellas el cóndor, ocupan un lugar vertebral en la religión y mitos de la humanidad. Así como el cóndor es sagrado en gran parte de Sudamérica, en el lado norte del continente el símbolo es el águila y, en otras culturas, otras aves similares son veneradas. Tal vez se deba a que las aves representan siempre para el hombre una metáfora de la ascensión y de la libertad.
    La imagen del cóndor aparece asociada a distintas culturas de la América indígena desde el período preincaico, y se ha mantenido en algunos casos hasta la actualidad.

    El cóndor en las culturas preincaicas de Bolivia y Perú
   En territorio boliviano, al sudeste del Lago Titicaca se encuentra Tiwanaku (Tiahuanaco en quechua), considerado, después del Cuzco, el sitio arqueológico más célebre de los Andes. Esta cultura prosperó entre los años 900 y 1300 d.C. Allí fueron hallados, la Puerta del Sol, uno de los monumentos más notables de toda la América antigua, y muchos monolitos esculpidos. Tiwanaku constituía sin duda un centro religioso. Según Henri Lehmann 27, la principal figura esculpida en la gran puerta es la imagen de la divinidad Viracocha: "está de pie, con la cabeza circundada por rayos que representan cabezas de felinos y serpientes; en cada mano tiene asido un cetro cuyo extremo lleva una escultura en forma de cabeza de cóndor; lo rodean tres hileras de personajes en marcha; los del medio lucen máscaras de cóndor".


   En uno de los monolitos de Tiwanaku, el monolito Bennett, no aparece en cambio un personaje central. Aparentemente su decoración también es muy significativa. Rodolfo Kush  describe que la misma consiste en tres elementos: cóndor, pez y felino. Según como veremos luego, el cóndor se vincula al cielo o "mundo de arriba" y el pez al "mundo de abajo". Estos son distribuidos en las figuras a modo de opuestos, ya que cóndores y peces aparecen en la cara anterior, y en el lado izquierdo y derecho del monolito. En la espalda en cambio, disminuye el número de peces y predomina el de los felinos. Para Kush  "la decoración consiste en un relato en el cual el tema del cóndor se enfrenta con el tema del pez, y luego se da hacia la espalda el tema del felino como conciliador de opuestos y como resultante de la energía nefasta del pez unido a las virtudes inherentes al cóndor, todo ello entrelazado con los temas de la revolución del tiempo y de la integración". En suma, quizá no exprese más que la idea de cómo el mundo del cóndor debe pasar por el mundo del pez para lograr el plano del felino. Siguiendo con esta interpretación, la decoración del monolito Bennett estaría reflejando la visión del cosmos indígena.
    También los mochicas, que habitaron la costa norte del Perú, adoraban, según Garcilaso de la Vega, a todo cuanto veían en la naturaleza: árboles, montañas, búhos, tigres, cóndores,…, todo adoraban. En la misma época, en la costa sur de Perú, Lehmann menciona que en la cerámica Nazca las representaciones favoritas fueron un personaje con máscara de felino, coronado por una serpiente erizada de espinas; y también un personaje-pájaro.
Los motivos de la Puerta del Sol a los que nos hemos referido fueron copiados por otros artistas del antiplano y difundidos entre los distintos pueblos que habitaban los Andes, y se han mantenido con algunas variantes o transformaciones entre las culturas que mantuvieron contacto, o aquellas en las cuales derivaron.
    

    El cóndor y los incas
   Los incas entraron en escena a mediados del siglo XV y perduraron un centenar de años hasta la llegada de los españoles. La ocupación de Tiwanaku tuvo lugar alrededor de 1445. Formaron un imperio llamado Tahuantinsuyo y establecieron en el Cuzco su capital. Allí se encuentra el consagrado Templo del Sol donde se realizaban ceremonias religiosas en las que -dice Lehmann- "se sacrificaban animales, salvo algunos de carácter totémico como el puma y el cóndor".
   Según la división del universo indígena que dan los cronistas hay un Hanan Pacha o cielo o mundo superior, un Kay Pacha o suelo de aquí o medio, y un Uk'u Pacha o suelo de adentro, que algunos cronistas identifican erróneamente con el infierno cristiano. El vocablo pacha es sumamente complicado de interpretar, pero se relacionaría con el hábitat o suelo. Estos tres niveles además se identifican con sus animales sagrados: la serpiente, el puma y el cóndor andino.
   Para los incas el cóndor o Apu Kuntur era un "Mensajero de los Dioses" que voló hacia el nivel superior del mundo religioso (el Hanan Pacha) para luego llevar las plegarias a los dioses. Es la unión entre el Hanan Pacha con el Kay Pacha. Representa la inteligencia y enaltecimiento o exaltación. Todos los días el cóndor eleva el sol sobre el cielo. Las tradiciones cuentan que un cóndor muerto cayó en la "Casa de las vírgenes del Sol", lo que fue interpretado como un anuncio de la destrucción de Tahuantinsuyo.
   También en el Cuzco, la Fortaleza de Sacsahuaman tuvo, a pesar de las distintas interpretaciones dadas por los cronistas, una función preponderantemente religiosa. Para muchos estudiosos sus tres muros representan los tres niveles del mundo religioso andino a los que se ha hecho referencia. Quien mejor ha descripto el monumento ha sido el Inca Garcilaso de la Vega. Originalmente existieron tres muros de piedra zigzagueantes y paralelos construidos a niveles diferentes, y de dimensiones descomunales. Actualmente sólo se conservan las bases de estos tres muros. El del medio sería el Apu Kuntur. Continuando con el legado incaico, en una pared de Macchu Picchu, en el valle de Urubamba, hay un petroglifo con la imagen de un cóndor.
   La figura del cóndor en los pueblos prehispánicos e hispánicos de Argentina
La imagen del cóndor también aparece asociada a las culturas que habitaron los valles de Calchaquí desde La Rioja a Jujuy, Catamarca y noroeste argentino. Según Adán Quiroga, el motivo fundamental de la religión de los calchaquíes es la lluvia. Veneraban al suri (o ñandú petiso) considerado el pájaro de la tormenta o la nube que lleva el agua en su seno. Para Quiroga, "el cóndor podría representar la obscura nube de la tempestad, ya que en ocasiones ocupa en la alfarería el lugar del suri y se la reproduce de manera semejante". Para este autor, la terminología Cuntur lleva en la sílaba "Cun" la idea de lluvia por asociación con la divinidad Cun o Con.
  


   En la Provincia de Córdoba, el cóndor, a igual que el yaguareté (o tigre americano), han sido representados en las pictografías de
Cerro Colorado.
   Algunas imágenes de las pictografías serían manifestaciones artísticas de carácter mágico-religioso (lugar de culto). Las figuras que aparecen en un mismo friso no habrían sido hechas en un mismo período de tiempo, abarcando un período de más de 500 años (siglo X a siglo XVI). Se atribuye su autoría a los comechingones y sanavirones, que serían el resultado de un complejo cultural surgido del encuentro de distintos tipos raciales que interactuaron culturalmente, y luego incluso entremezclaron y asimilaron biológicamente. Por otro lado, si bien existen algunas hipótesis de la presencia inca en Córdoba (según el antropólogo Antonio Viana), no hay pruebas de su dominación. Sin embargo, algunos rasgos de la cultura andina (ej. cultivo de maíz y quinoa, domesticación de camélidos) habrían sido asimilados por los grupos raciales que se desarrollaron en la Provincia de Córdoba.
   Además, y a los fines comparativos, resulta interesante mencionar que en los frisos de Cerro Colorado también se evidencian representaciones "mascariformes" como en el antiplano boliviano.
   En este recorrido cultural, se detecta un paralelismo al considerar determinados símbolos iconográficos. Aparentemente, en el pensamiento religioso de la América indígena tanto el felino (puma o yaguareté), como la serpiente (o a veces el pez), y el ave (como el cóndor o el suri) ocuparon un lugar de privilegio y tienen un rol protagónico. Estas imágenes aparecen asociadas a lo mítico y a las transformaciones sufridas por los chamanes tras el consumo de alucinógenos, lo que se haya documentado desde la civilización de Tiwanaku hasta los comechingones, que (según Sotelo de Narvaez), inhalaban polvos obtenidos de un árbol llamado cebil.
   Otro pueblo que entró por Chile y ocupó las regiones pampeana y patagónica fueron los mapuches. Para ellos, el cóndor es dueño del espacio aéreo, reencarnación de las almas nobles y valientes y poseedor de una gran sabiduría. Hay un refrán mapuche que se dice a quienes pretenden ir más allá de sus posibilidades: "No quieras parecerte al cóndor, que la cordillera es alta".Entre los tehuelches meridionales, en cambio, el cóndor aparece como una figura no demasiado respetable, lo que probablemente se deba a su condición de animal carroñero, como el carancho, que corre la misma suerte entre estos pueblos. El cóndor es un ave sagrada, pero maligna, a la que el mítico Elal de los tehuelches cazó con una flecha y como castigo por llevarse niños le sacó todas las plumas de la cabeza.
     Actualmente, para algunos pueblos del noroeste argentino el cóndor es un animal de gran importancia religiosa. Dice la leyenda andina (argentino-chilena) que el cóndor no envejece nunca. Cuando siente que las fuerzas se le acaban, se posa en el pico más alto y saliente, repliega las alas, recoge las patas y se deja caer a pique contra el fondo de las quebradas, donde termina su reinado. Pero otros dicen que el cóndor no muere nunca, que al sentirse viejo vuelve al nido, donde renace.
   La imagen del cóndor como un dios atmosférico o un mensajero del "mundo de arriba" es explicable en el sentido de que el ave vive en el aire, cruza el espacio, corta los vientos y asciende a las más altas cumbres, casi inaccesibles al hombre. (*)

 (*) Fuente: La magia del cóndor. El cóndor andino como patrimonio natural-cultural, de Sandra Gordillo, publicado en Ciudad de Córdoba, Argentina, en el año 2000.



 



 LOS BASTONES SAGRADOS Y LA UNION DEL CONDOR Y EL AGUILA 

  

 


   Haciendo un llamado a la unidad de todos los que habitamos esta madre tierra, desde 1992 y en forma periódica tiene lugar un evento: las Jornadas de Paz y Dignidad, cuya finalidad es fortalecer las tradiciones originarias del continente americano. Estas jornadas son una carrera no competitiva en la que participan hombres, mujeres, niños, e incluso ancianos, y en las que se unen los bastones sagrados que son la representación simbólica de la sabiduría y el entendimiento de quienes han venido guardando el legado de nuestros antepasados. Los bastones sagrados son portadores de plumas de estas aves sagradas y simbolizan la unión del cóndor (ave sagrada de América del sur) y el águila (ave sagrada de América del norte).
   Las Jornadas de Paz y Dignidad, que no expresan tendencias políticas ni religiosas, favorecen el rescate y mantenimiento de las tradiciones originarias de América. Son un acto de conciencia para volver al respeto por todo lo existente, mejorar las condiciones actuales y entregar un mundo mejor a nuestras futuras generaciones.
   La carrera tradicional del año 2000 se realiza a través de dos rutas: la Ruta Sur que partió de Tierra del Fuego y la Ruta Norte que lo hizo desde Alaska, para encontrarse en la ciudad sagrada de Teotihuacan, México. (*)

 (*) Fuente: La magia del cóndor. El cóndor andino como patrimonio natural-cultural, de Sandra Gordillo, publicado en Ciudad de Córdoba, Argentina, en el año 2000.

 

   Todos las fotografías e ilustraciones aquí exhibidas pertenecen a La magia del cóndor. El cóndor andino como patrimonio natural-cultural, de Sandra Gordillo, publicado en Ciudad de Córdoba, Argentina, en el año 2000.

   Fuentes de consulta
  "El cóndor". Fauna Argentina, Vol. 2, Centro Editor de América Latina. Miguel Angel Palermo (Editor). 1983.
  "El pensamiento indígena y popular en América". Por Rodolfo Kush. Hachette (3ra edición). 1977. Buenos Aires. 268 pág.

  "La Cruz en América". Por Adán Quiroga. Ediciones Castañeda. 1977. Buenos Aires. 193 

  "Las culturas precolombinas". Por Henri Lehmann. Eudeba. 1986. Buenos Aires. 151 pág.44.   "Registro Nacional de Cóndor Andino". Contribución del Jardín Zoológico de Buenos Aires. Año 7. No 7. (1998/99). Buenos Aires. 55 pág.55. 

  "Jornadas de Paz y Dignidad 2000" en http://www.jornadasdepaz.org