Incas - IV
| Estructura Social |
| El ayllu |
Es la unidad sociopolítica menor de las existentes en el mundo inca. Se
define como un grupo de gentes emparentadas que se aglutinan en familias
nucleares. Estas familias nucleares se reconocían descendientes de una
pareja o un antepasado que podía ser real o fantástico. Al antepasado
se le rendía culto y se le veneraba; incluso se podía conservar su momia
o malqui. Los ayllus tenían terrritorios en diferentes pisos ecológicos;
es decir, sus territorios no eran continuos, sino que para aprovechar
los diferentes espacios del territorio andino (puesto que la producción
en cada uno de ellos era necesariamente diferente debido a las condiciones
medioambientales), tenían pequeñas unidades territoriales en las diferentes
alturas de la sierra, y en ocasiones incluso también en la costa o en
la selva. No
se conoce el número máximo ni el número mínimo de individuos que formaban
un ayllu, ni siquiera si existía tal número ni a qué podía deberse. Sí
se sabe que estaban dirigidos por determinadas personas o cabezas, pero
se desconoce cómo se elegían ni en función de qué criterios. También parece
claro que estas unidades no funcionaban solas, sino en conjuntos, conocidos
con el nombre de etnias. |
| Las etnias |
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Estas unidades estaban formadas por un conjunto de ayllus necesariamente
par, porque las etnias se articulaban en mitades. Los ayllus no eran todos
iguales, sino que se organizaban según su importancia dependiendo de la
función que tuvieran asignada y del momento de que se tratara. Las mitades
en general se conocen con el nombre de hanan (la superior) y hurin (la
inferior); no se sabe con exactitud la razón de su existencia, aunque
parece que estaban relacionadas con la posesión de mejores tierras, la
realización de actividades superiores, etc. Igual que los ayllus tenían unos "jefes", las etnias estaban dirigidas por cabezas de etnia que se conocen con el nombre de curaca o mallku. Estos dirigentes étnicos eran elegidos cada cierto tiempo, y la elección estaba ligada a un determinado linaje, aunque no parece que existiese una sucesión automática de personas, sino que, dependiendo de la edad del que tenía que ser sucedido, la elección se hacía entre los miembros de su propia generación (hermanos y primos) o entre los miembros de la siguiente generación (hijos y sobrinos). De acuerdo con la interpretación de las crónicas que tratan el tema de la sucesión, parece que era la sociedad la que decidía cuándo tenía que ser sucedida una persona, para lo cual se designaban unos candidatos. Éstos tenían que pasar unas pruebas que implicaban la aceptación por parte de la divinidad o la huaca, pero poco más se puede decir de los mecanismos de sucesión, excepto que eran extremadamente complejos y que en ellos entraban en juego múltiples elementos que aún se desconocen. Puesto que las etnias se articulaban en mitades, había un curaca para cada parcialidad, uno hanan y otro hurin, y dentro de cada parcialidad existía otra subdivisión; es decir, había un curaca Hanan Hanan, uno Hanan Hurin, otro Hurin Hanan y, por último, uno Hurin Hurin. En teoría, existía una jerarquía de poder entre estos curacas: el más poderoso era el hanan de la parcialidad hanan, segido del hurin de la parcialidad hanan... y así hasta llegar al hurin de la parcialidad hurin; pero las diferencias exactas entre los dirigentes son poco conocidas. Respecto a las funciones que desempeñaban, en principio los curacas eran los que administraban la fuerza de trabajo, los bienes cotidianos y presidían las ceremonias de tipo productivo. Eran además los máximos conservadores de las normas y tenían una connotación divina o semidivina. |
| Los señoríos |
| Son las unidades sociopolíticas compuestas por una o más etnias, que tienen un territorio propio y unos intereses comunes. Los señoríos también se regían por el sistema de mitades, y se dividían consecuentemente en hanan y hurin. |
| Las panacas |
| A pesar de que también a este respecto es mucho lo que se desconoce, las panacas se podrían definir como grupos de parentesco extendido que se originaron a partir de alguno de los incas. Estaban conformadas por todos los descendientes de este Inca, con excepción del que, al ser convertido a su vez en Inca, formaba la suya propia. Las panacas no eran únicamente un grupo de parentesco, sino que implicaban una serie de funciones políticas, económicas y religiosas. En primer lugar, cada panaca era poseedora de unas tierras, depósitos, casas..., en definitiva, una serie de bienes que se encargaba de administrar. Además, estos grupos manejaban los resortes del poder para el nombramiento de los incas, y tenían la obligación de cuidar la momia de su fundador para hacer prevalecer su memoria y velar por su posición dentro de la elite. Estaban además ligados al culto de las huacas del Cuzco. Por estas razones, las panacas no podían crecer ilimitadamente, sino que a lo largo del tiempo los incas fueron eliminando y refundiendo los grupos. |
| El Inca |
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El Inca era la cabeza del estado incaico, además de estar considerado
como un ser sagrado y encabezar, en calidad de hijo del Sol, la lista
de la elite cuzqueña. Sacralizaba todo aquello que entraba en contacto
con él y era tomado como una suerte de "modelo" o arquetipo. Los datos que recogieron los españoles mencionan que el Inca era el divulgador o donador de productos imprescindibles en la economía de su gente, como el maíz y la coca. Asimismo, se le recordaba como un mágico constructor que hacía que los cerros se convirtieran en campos de cultivo o que se trasladara el agua a lugares donde parecía imposible obtenerla. La gente recordaba cómo era capaz de construir rápidamente andenes o canales de riego para las etnias que se aliaban con el estado cuzqueño, debido a la gran cantidad de mano de obra de la que disponía. Actuando como mediador, mantenía el equilibrio en las relaciones entre los hombres y los dioses y resolvía los conflictos que se suscitaban entre los distintos grupos étnicos. Debido a que el Inca era un ser sagrado, su traslado se llevaba a cabo según todo un ritual de desplazamiento: en primer lugar, una serie de personas limpiaba el camino, retiraba las pajas y barría el suelo por donde iba a pasar. Tras este grupo venían cantantes y bailarines que antecedían a quienes portaban armas y objetos de oro y plata. Tras éstos se encontraba el Inca, que era trasladado sobre un asiento, denominado tiana, que a su vez se colocaba en unas andas. Finalmente, detrás del Inca, la columna se repetía exactamente al revés, aislándolo de cualquier contacto con el mundo |
| Matrimonio del Inca |
| El Inca debía casarse. Podía estar matrimoniado antes de ser Inca, pero no se sabe si al ascender al cargo debía renegociar el matrimonio y, si era así, cómo se hacía. Las crónicas cuentan que el Inca debía casarse con su hermana, pero con este término en realidad se designaba a toda una parte de la rama femenina de la familia real (hermanas, primas, hermanas del padre e incluso hijas del hermano del padre). Hay que tener en cuenta además que los incas en su proceso expansivo necesitaron establecer alianzas con otras etnias, por lo que no siempre pudieron mantener una pureza de sangre real, y tuvieron que casarse con mujeres de otras comunidades. |
| La sucesión |
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Las crónicas cuentan que el futuro Inca debía ser hijo legítimo y primogénito,
pero habría que matizar estos conceptos para comprender el funcionamiento
del sistema de gobierno incaico, pues es sabido que en ocasiones se convertían
en soberanos personas que no eran ni hijos legítimos ni primogénitos,
que teóricamente eran los más idóneos para ocupar el cargo. Los pretendientes
eran muchos: por un lado estaban todos los hermanos, primos y gente de
la misma generación de la persona que iba a dejar de gobernar; por otro,
todos los que pertenecían a la generación siguiente, hijos e incluso hijos
de los primos. De acuerdo a la hipótesis del correinado (vid. supra), ésta era una institución que se articuló para facilitar la sucesión entre tantos pretendientes. Lo que se hacía era señalar a aquel individuo que teóricamente era el más predispuesto a hacerse con el cargo, con el fin de que se educase para ello. Estos correinantes no necesariamente acababan siendo incas, un hecho que indica que la sucesión no era automática, sino que existían diferentes propuestas de sucesores. No se sabe con exactitud quiénes podían hacer la propuesta, pero parece que uno de los que tenían más capacidad era el Inca reinante, ya fuese en calidad de Inca o de cabeza de panaca. También existen referencias que indican que los sacerdotes del Sol y los guerreros militares podían proponer igualmente candidatos para suceder al Inca. En cuanto al nombramiento, las opciones eran más restringidas: podían hacerlo los cabezas de panaca y los sacerdotes solares. También debe tenerse en cuenta que la persona que iba a ser nombrada Inca tenía que pasar un rito de iniciación (véase el apartado correspondiente en la voz rito), que consistía en la ejecución de una serie de rituales, ofrendas y ayunos durante un tiempo en el cual el futuro Inca permanecía aislado del resto de la sociedad. En ésta se seguía resolviendo el problema de la sucesión: unos apoyando al candidato y otros intentando que fuese otro. Puesto que el cargo no era vitalicio, los conflictos por la sucesión debieron de ser permanentes y las crónicas muestran que en ocasiones hubo asaltos al poder. |
| La Coya |
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La Coya era la esposa principal del Inca y gobernaba junto a él. Al igual
que el Inca, era un ser sagrado, y se la consideraba hija del Sol y de
la Luna. Los cronistas presentaron siempre a la Coya como hermana del
Inca, además de como esposa. La razón de esta idea se encuentra en el
hecho de que, como hemos visto, los términos de parentesco utilizados
por los incas no se correspondían con los que usaban los españoles, y
existía una clara intención por parte del poder de presentar a la esposa
del Inca como un miembro de la misma familia real, aunque en ocasiones
no fuese así. No se sabe mucho acerca de las funciones de la Coya. Algunas interpretaciones recientes afirman que es muy probable que el nombre de "Coya" designara en realidad a todo un conjunto de personas; por ejemplo, cuando las crónicas hablan de que el Inca había de pedir la mano de la Coya para casarse, parece que es a la panaca entera a quien se estaba dirigiendo. Así, en algunos casos la Coya no sería una persona, sino el término que se utilizaba para designar a toda la panaca. En otras ocasiones, las Coyas aparecen como actuantes muy importantes que influyen directamente en las decisiones del Inca. La cuestión sería saber si es ciertamente ella, la esposa del Inca, o por el contrario un grupo de personas, las que hacían que el Inca tomase determinadas decisiones, una pregunta sobre la que por el momento no existe respuesta unánime. Las Coyas también tenían momias, de las que se dice en las crónicas que se guardaban en un lugar conocido como el coricancha y que tenían una habitación particular: la casa de la Luna; razón por la que algunos investigadores defienden que la Coya era la sacerdotisa principal de la Luna. |