SOBRE EL ORIGEN PAGANO DE LA NAVIDAD
El Árbol de Navidad
se enlaza habitualmente con una fecha fundamental en
el
calendario de los festejos cristianos. Sin embargo, el árbol orlado con vivaces
luces, posee lejanos y fundamentales antecedentes paganos. Ese origen antiguo de
la festividad cristiana vinculado con el culto romano de Mitra o las creencias
mitológicas germánicas
En un
estatuto adoptado en 1660 (Bahía de Massachusetts, Nueva Inglaterra) se había
prohibido la celebración de las Navidades por considerarlas inapropiadas para
los cristianos debido a su origen pagano. De esto se desprende que en muchas
costumbres y fiestas populares podemos encontrar restos fósiles de antiguos
rituales en honor a los dioses. Claro que en su mayoría se pierden en la
inmensidad del oscuro pasado de las creencias humanas; de hecho, lo mismo ocurre
con la celebración del natalicio de Cristo. Por lo tanto, en el presente trabajo
trataremos de develar qué fue lo que ocurrió en el comienzo de los tiempos, y a
partir de allí explorar los diferentes afluentes míticos y rituales
reconstruyendo esta costumbre tal como la hemos heredado.
EL PROBLEMA DE LAS
FECHAS
Siempre se nos ha dicho que Jesús nació el 25 dc diciembre. Pero lo cierto es
que un serio repaso por la cronología antigua nos revela que no es tan claro
este asunto.
En el Nuevo Testamento no se menciona la fecha, porque entre las
observaciones hebreas no estaba la de celebrar cumpleaños, herencia que
recibiera la primera comunidad cristiana compuesta en su mayoría por judíos,
como luego lo corroborara Orígenes (siglo III ) llamándolas "Fiestas paganas".
Por lo tanto, este dato sigue siendo un enigma.
No obstante, se puede acceder a una hipótesis que podría acercamos a una
fecha aproximada. Siendo que Jesús nació antes de la muerte de Herodes el grande
(Año l AC ), la fecha en cuestión se podría ubicar para el año II AC.
Lógicamente, el tiempo de la muerte de Herodes es un tema muy discutido por los
historiadores. Pero la fecha propuesta se deduce teniendo el apoyo de dos
métodos cronológicos fundamentales: la datación consular (1) y la datación
astronómica (2), ya que un eclipse lunar tubo lugar para esa fecha.
Ya para los siglos ll-lll, durante el período preniceno, en los siglos
anteriores al Concilio de Nicea, comenzaron a aparecer los primeros elementos
paganos en el cristianismo. San Telesforo (siglo II ) desarrolló la idea de
celebrar el cumpleaños de Cristo (3). Durante los siglos posteriores, se
barajaron diferentes fechas.
Clemente de Alejandría había
calculado su nacimiento para el 18 o 19 de abril o 29 de mayo (4). Un dato
interesante es el que se publicó en el año 243 DC, bajo el titulo "DE PASCHA
COMPUTUS" , escrito probablemente en Africa. Este libro afirma que "nuestro
Señor nació el 28 de Marzo". La declaración estaba basada en el siguiente
calculo: cuando Dios creó el mundo lo hizo en siete días; en el primero dividió
a luz de las tinieblas y como El es perfecto la división debió ser
proporcionalmente igual, es decir para el equinoccio del 25 de marzo (calendario
romano). Según dice la Biblia en Malaquías 4:2, Cristo es "El sol de justicia"
(aludiendo a una profecía mesiánica), y como Dios creó el sol al tercer día
Cristo debió nacer tres días después del 25 o sea el 28 de marzo (5).
Ya para el siglo IV se establece por un lado el 6 de enero para Oriente
(fecha que coincide con el ciclo del sol de invierno y con el homenaje a
Dionisio), que según Clemente corresponde con la Epifanía o bautismo de Cristo;
y, por el otro, el 25 de diciembre para Occidente (6).
Para entender el porqué de la elección de esta fecha, vamos a tener que
remitimos al alba de la civilización, ya que la mayoría de los dioses antiguos
renacían para el final de diciembre. Dioses como Horus, Mitra, Dionisio, Adonis,
Tamuz o Durnuzi.
EL ENIGMA DEL DÉCIMO MES
Desde lo antiguo se asocia el nacimiento de las divinidades solares para el
décimo mes (diciembre en el calendario romano). En el hemisferio norte, para un
observador ubicado en el punto céntrico mesopotámico, se ve como el sol, desde
que sale en el extremo suroriental, recorre una línea oblicua ascendente en
dirección a Europa. Se detiene en el extremo norte del continente, para luego
descender en dirección suroccidental.
Aquí ocurre el solsticio de invierno. La creencia más generalizada era que,
al ser la noche del 24 al 25 de diciembre la más larga y a partir de allí los
períodos diurnos más extensos, se favorecía el crecimiento de la vegetación.
Pero existe una relación mucho más antigua relacionada con la muerte y
renacimiento de las divinidades solares en el décimo mes. Esto se relaciona con
las hierofanías lunares. En Sumer, la Luna era la deidad principal masculina
asociada con la región de los muertos; o de las zonas infernales, el dios Sin.
Los árabes festejaban desde remotas épocas el nacimiento de la luna (7) para el
mes de Tebet (mes lunar caldeo, décimo mes) cuya etimología significa "hundirse
o penetrar en las profundidades". Era el tiempo anual en el que el dios Dumuzi
moría y quedaba atrapado en las regiones inferiores. Su amante, la diosa Inanna,
descendía para recuperarlo y lograba su renacimiento. Dumuzi corresponde con
Tamuz, "el lamentado"; con Adonis en Siria; con Dionisio en Grecia; con Horus en
el Egipto Antiguo (ya que su nacimiento se fecha para el final del mes de Mechir
(8), diciembre); y con Mitra en Persia.
Si bien el Oriente próximo fue la cuna del simbolismo del décimo mes, la
herencia cultural que recibimos en Occidente se la debemos a tres afluentes que
convergen en el Imperio Romano: las fiestas de Saturno, la religión de Mitra, y
el culto solar de los pueblos nórdicos europeos.
EL MITO DE SATURNO
Este dios de la siembra y la agricultura ya irrumpe en la antigua Caldea, y
es mencionado en la Biblia como "Sakkut", en Amos 5:26. Pero el culto a Saturno
en Roma fue importado de Grecia y relacionado con "Satre", antigua divinidad
etrusca (9) a la que se dedicaban cruentos sacrificios.
Según el mito, Saturno fue expulsado del Olimpo por Zeus recibiendo buena
acogida en el Lacio (10) hasta que fue proclamado rey. Entonces, propició un
gobierno de paz y prosperidad llamado "la edad de oro", periodo en que los
dioses convivían con los mortales. Del recuerdo de esta era se establece la
fiesta de la Saturnalia. En Roma, la Saturnalia era una celebración gozosa pero
a la vez nostálgica de aquel paraíso perdido.
Esta fiesta se celebraba del 17 al 25 de diciembre y luego
durante los tres días subsiguientes tenía lugar el festejo de los nombramientos
de los magistrados (11). Durante esta fiesta cesaba el trabajo y los amigos
acostumbraban intercambiar regalos y saludos; se liberaban a los esclavos y
hasta eran servidos por sus amos. El primer día se hacía un sacrificio a
Saturno, y el día 19 se dedicaba a Odis (Rea), diosa de la abundancia y esposa
de éste. En la época del Imperio, con el avance de la romanización, en Cartago
se asoció a Saturno con Baal. En dicha fecha se efectuaban horrendas
inmolaciones de infantes (12).
Sin embargo, la religión tradicional romana sería invadida por cultos
orientales. Suele asociarse este fenómeno sincrético a la crisis del siglo III.
Pero más parece estar en relación, como lo dijo Mattheus y Cornella, con "los
procesos de incremento de la movilidad de los hombres e ideas del mundo
mediterráneo bajo condiciones de paz creado por los mismos emperadores como
parte de la unificación de los mundos latino, griego y medio oriental" (13).
CRISTO Y EL SOL
En Occidente, además de los cultos a las deidades existentes, se había hecho
muy popular entre los ejércitos el culto al dios solar Mitra. Tal es así, que
comenzó a celebrarse su nacimiento durante las Saturnalias. Del 17 al 23 eran
como de costumbre las fiestas en honor a Saturno, pero el día del 24 y 25 era
dedicado a Mitra. El 24 Mitra moría y comenzaba al atardecer su "transito
inferior del sol" (como ya vimos esto era asociado en la antigüedad temprana con
las hierofanías lunares). Luego, el día 25, el Sol renacía victorioso como el
sol invencible, NATALIS SOLIS INVICTI.
El culto a Mitra llegó al Imperio de la mano de muchas costumbres mezcladas de
la religión semita y otras de Asia Menor. Ya el emperador Cómodo fue iniciado en
sus misterios. Y esta religión había ganado terreno poco a poco. Entre sus
adherente había un buen número de soldados irnperiales (14). Sus templos se
erigían en cavernas y en ellos se puede observar representaciones pictóricas del
sacrificio al toro, como en el culto a Cibeles con el rito del "TAUROBOLIUM".
El toro y su sacrificio tenían un
vínculo simbólico con la muerte y la resurrección, y con el crecimiento de las
cosechas. Es posible que esta asociación haya influido en la fusión con el culto
a Saturno. Los motivos de las pinturas nos muestran ciertos pasajes mitícos en
la que se apoyaba el ritual, como la conversión del dios en piedra, el golpe con
la espada sobre el peñasco divino causando la lluvia, o la captura del toro y su
sacrificio al sol. Entre sus ritos de pasaje, había siete grados dc iniciación.
En uno de ellos, el candidato fingía morir para luego renacer; en otro paso, se
le entregaba una espada adornada con guirnaldas y éste lo rechazaba con las
palabras "Mitra es mi único guardián". Al ser una religión exclusiva de hombres
exaltaba el valor y la lealtad.
Lo cierto es que el culto a Mitra ofrecía puntos en común con el
cristianismo, no sólo por su sentido moral y por la observancia de un día
semanal de descanso, sino también por sus creencias escatológicas. Tal fue su
parecido que Tertuliano aseguró que el culto de Mitra era "una diabólica
imitación del cristianismo" (15). Ya para el siglo IV, Constantino y su madre
eran adoradores del Sol invencible; un culto que obviamente continuaron
practicando aun después de haber abrasado el cristianismo. Esto se evidencia en
la estatua que posteriormente se erigió al emperador con la leyenda "A
Constantino, reflejo de la justicia del sol".
En aquel mundo, más mitraico que
cristiano, se buscó una solución en la religión en aras de la unificación del
Imperio. Sin embargo, se eligió ésta última como religión oficial, ya que la
Iglesia había podido desarrollar una teología sistemática que era más abierta y
abarcativa; y, de hecho, su filosofía era más atractiva para el mundo
intelectual (16).
En otra perspectiva, la religión solar era fácilmente convertible al
monoteísmo (lo que nos retrotrae al antiguo culto al disco solar del faraón
Akenaton). El sol ocupó así un lugar análogo para la religión judía, ya que la
luminosidad era un atributo de Yahve. De manera semejante, la Iglesia cristiana
llamaba a Cristo "luz del mundo". También, tanto Cristo como el Sol, triunfan
sobre la muerte a través de la resurrección (17).
La historia de los cinco mártires (18), que data de la época de Dioclesiano,
ilustra muy bien este punto. Aquella historia nos dice que a cinco escultores se
les ordenó que levantaran una estatua al Sol Invencible. Así lo hicieron. Pero
cuando nuevamente se les ordenó que tallaran otra estatua dedicada al dios
Esculapio se negaron, prefirieron la muerte antes que cometer un acto de
flagrante idolatría.
Por lo antedicho, se puede asegurar que no suscitó problema alguno el
reemplazar el nacimiento del dios solar Mitra durante las Saturnalias (25 de
diciembre), por el de Cristo con atributos como el del sol.
LOS PUEBLOS NÓRDICOS Y EL ORIGEN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO
El árbol es rico en hierofanías. Por su forma y por su modalidad, es símbolo
ideal de la vida. Por ser vertical, es fálico; y por perder hojas y renovarlas
cada año, es asociado con la muerte y la resurrección (19). Esto fue así desde
la antigüedad. El motivo del árbol sagrado lo encontramos ya en un bajorrelieve
del palacio de Asurnasipal ll (20) en Tell-Ninrud.
El símbolo del árbol en Babilonia fue estilizado con el signo de la cruz, como
la tau de Tamuz (Dumuzi sumerio) el dios que al renacer adoptaba el símbolo
vegetal.
Entre los mitos nórdicos, descubrimos que el árbol era el centro del universo.
Para los germanos, la vegetación también estaba asociada con la agonía mortal
del sol; hecho coincidente éste con las Saturnalias. Los antiguos indoeuropeos
observaban que hacia la mitad del invierno el sol quedaba inmóvil cerca del
oriente meridional y luego se elevaba paulatinamente. A este fenómeno
astronómico se lo conoció como el día del solsticio (sol detenido) (21).
Temiendo que la oscuridad de diciembre venciera al sol y lo ocultase, se
decoraban las casa con acebo, hierba, muérdago y laurel, ya que estas hojas
perennes, al seguir en el mismo estado aparente después de ser arrancadas, eran
símbolo de inmortalidad. Además, se encendían leños; se hacían grandes fogatas y
se prendían velas. Esta iluminación durante esa noche actuaba como una especie
de magia imitativa que intentaba revivir al sol. Por lo tanto, en la mentalidad
arcaica, los árboles iluminados no sólo eran símbolo de fertilidad sino de
renacimiento solar. De estas creencias se derivan las prácticas de entregar una
rama de alguna planta al final de la Saturnalia, a los nuevos magistrados como
símbolo de permanencia en su cargo.
En la Edad Media, el leño era parte de un impuesto en productos naturales
que el vasallo debía pagar a su Señor feudal (23). Los cánones exigían que se
pagaran productos determinados según las fechas y en evocación a rituales
pasados. Así como en Pascua se exigían huevos, en Navidad se exigió un leño.
Este no era un leño pequeño sino que consistía en una enorme porción de árbol.
Durante la Navidad, el leño se quemaba en el hogar; acto seguido, toda la
familia iba a los servicios religiosos dejando el leño encendido. Si la tea
ardiente se apagaba por alguna razón, esto era presagio de desgracia.
Según la leyenda, fue Lutero quien cambio esta costumbre entre los protestantes. Así, en lugar de quemar el leño, se le encendían velas (24). Dicha costumbre comenzó a difundirse en América para 1761 importada directamente de Alemania. Ya para 1850, por primera vez, en Nueva York comenzaron a iluminarse los árboles a gas.
ODIN Y SAN NICOLAS
En algunas partes de Alemania se puede observar la costumbre de prometer
juguetes a los niños si son buenos y si no se les amenazaba con un personaje
diabólico llamado "Nicolás el velludo" (25) que se los iba a llevar en una
bolsa. La figura de San Nicolás es muy popular durante las
Navidades. En la tradición cristiana suele relacionarse con el obispo Nicolás de
Lacia, región que hoy pertenece a Turquía. Hombre famoso por su generosidad y
sus donaciones. En una ocasión, ayudó a una familia muy pobre arrojándole
durante tres días una bolsa repleta de monedas por la chimenea. Se dice que
Nicolás murió el 6 de diciembre. Sus restos fueron transportados al sur de
Italia y la Iglesia lo canonizó como "San Nicolás" (26).
Pero una mirada más profunda nos evidencia que este personaje tiene raíces en
la mitología nórdica. Odín era un dios que vivía en una estrella. Además, tenía
una larga barba blanca y un extraño sombrero. Los teutones creían que, después
de la fiesta del sol, el 25 de diciembre, Odín cabalgaba con las almas de los
difuntos hasta el 6 de enero. El ventarrón que levantaban tras su paso atraía
las semillas: de esta manera fertilizaba la tierra. Aparejado con esto, se
efectuaba el ritual de poner por la noche heno en las botas y zuecos bajo la
creencia de que los caballos necesitaban alimento, especialmente el caballo gris
de Odin, llamado Sleipnir. En lugar del heno, Odín dejaría oro (27).
LOS PRIMEROS CRISTIANOS NO LA CELEBRABAN
El hecho de que no se documentara la fecha del nacimiento pero sí de la
muerte de Jesús, demuestra cuál rito era importante para sus discípulos más
allegados. Ni se les cruzó la idea de tal celebración. La doctrina temprana
estaba dominada por la creencia de una segunda presencia de Cristo en poder
real. Se lo visualizó en el Apocalipsis sobre un caballos blanco, con una corona
y una espada venciendo a sus enemigos. Pero el hecho de que sus expectativas no
se cumplieran en su tiempo, dio lugar a la adaptación de la Iglesia durante la
época prenicena a la situación política imperante, oficializando el cristianismo
después de Constantino como estrategia de cohesión. En vez de esperar una
presencia mesiánica única y absoluta, Cristo ahora renacería todos los años el
25 de diciembre. La fecha tradicional de la muerte y resurrección de los dioses
del paganismo. Como el caso de Mitra.
Esta vuelta a las creencias madres arquetípicas, denota la continuidad entre
la navidad cristiana y los ancestrales ritos paganos.
Ilustraciones
(desde arriba hacia abajo): 1: un contemporáneo árbol navideño hogareño; 2:
Detalle del calendario introducido por Julio César antes del 46 AJC., donde el
17 del décimo mes (diciembre) se festejaba la Saturnalia; 3: Mitra en el momento
se sacrificar al toro; 3: Asurnasirpal ll a ambos lados del árbol sagrado; 4:
Santa Claus, festivo heredero de la tradición nórdica.
CITAS:
1) FLAVIO JOSEFO: Antigüedades Judías Libro XVI ,sec. 4.
2) Para una consideración cronológica , ver THE JOURNAL OF THEOLOGICAL STUDIES
(Edición de H. CHADWICK Y SPARKS, Oxford 1966,Vol. 17, pag. 287.
3) FRENANDO NICOLAY "Historia de las creencias", Bs. As., Ed. Anaconda 1946,
Vol. 1, Pag. 414.
4) W.T. 1960, Vol. LXXXI N’. 24. Pag. 741
5) Idem.
6) Op. cit.,Nota 3.
7) ¿QUE HA HECHO LA RELIGION POR LA HUMANIDAD?, l953 W.T. Pag 100.
8) F.SCHWARZ: Geografía sagrada del Egipto Antiguo. Bs. As. Errepar S.A. 1979 .Pag.190
9) RAYMON BLOCH, "Los etruscos", Bs.As., Eudeba 1978, pag.47
10) El culto a Saturno era una religión mistérica y un dato interesante es que
la región del Lacio, el lugar donde se practicaba, significa LATUERAT
"ocultarse".
11) DISCOBERING C.C.FLOLKORE, citado por Journal Awake. W.T. 1989.
12) F.L.CARDONA. "Mitología Romana", España., Ed.Olimpo, pag. 120
13) T.CORNELL Y J.MATTHEUS. "Roma, Legado de un Imperio", España, Ed. Folio, Vol
II, pag. 176.
14) LLOYD B. HOLSAPPLF, "Constantino el Grande", Ed. Espasa Calve, BS.As., 1941,
pag. 52
15) lbid, pag. 53.
16) Ibid, pag. 61.
17) Ibid, pag. 185.
18) Ibid
19) M. ELIA.DE, Tratado de Historia de las Religiones, México, Ed. Era., 1972,
pag. 244.
20) MICHAEL ROAF, Mesopotamia y el Antiguo Oriente, Barcelona, Ed. Folio, 1985,
vol II, pag. 163.
21) Op. cit., Noya 11.
22) THE WORD BLOK ENCYCLOPEDIA, 1973.
23) Op. cit., Nota 3, pag. 419.
24) C.SAINZ, "La Navidad en la historia", Clarín, 22 dc Diciembre 1991, pag. 8.
25) Op.cit., nota 3.
26) Op. cit., nota 24.
27) W.T. 1981., pag. 27
28) LOS ORIGENES DES FET[S CHRETIENNES, citado W.T., 1960, pag. 741.