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El furor.
Maestro de la sabiduría y de las ciencias ocultas. Odín es el
dios de los poetas, los extáticos y los guerreros.
Odín, Odhinn, Wotan, o Woden, es un gran anciano barbudo y tuerto, plegado en
dos, vestido con un viejo abrigo raído, de múltiples colores y un sombrero de
bordes anchos. Lleva un "Draupnir" (anillo de oro), del cual sale cada nueve
noches un nuevo anillo, tan bello como el primero. Está armado con una lanza
llamada "Gungnir", fabricada por los Enanos. Su caballo, "Sleipnir", tiene ocho
patas, galopa tanto en tierra como en el aire y sobre el océano.
Se le atribuyen tres mujeres: Jord (La Tierra de los Orígenes),
Frigga (La Tierra Habitada) y Rind (La Tierra que se
Vuelve Inculta). De ese modo Odín resume la historia del mundo. De la tres
mujeres, Frigga es su preferida que se sienta con Odín en
el alto asiento, el "Hlidskjalf", desd el cual se puede comtemplar y oír todo el
universo.
Odín se llama "Rafnagud" (El Dios de los Cuervos), efectivamente, dos cuervos
están sobre sus hombros, son: Hugin (el pensamiento) y Munin (la memoria), que
vuelan por el mundo para ver y escuchar lo que ocurre. Vuelven luego para
contarle al oído lo que saben. Odín es así el detentador de todo saber.
Odín es fogoso, sólo se alimenta de vino y representa las fuerzas incontrolables
y frenéticas que se apoderan del amante en el momento del orgasmo, del poeta en
plena improvisación, del sacerdote en sus trances, y del guerrero salvaje en lo
más fuerte del combate. Es el poder del instinto, el exceso de la rabia que da
fuerzas sobrehumanas.
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Retorcido y cínico, inspira la bribonada que engaña al enemigo y la astucia que
da la victoria, sabe volver ciego al adversario y lo paraliza de terror. Le
gustan los guerreros intrépidos, y con la Valquirias,
los elige en el campo de batalla, les destina una muerte gloriosa y los lleva a
su Walhalla, donde viven alegres festejando y peleándose sin daño, esperando el
combate del último día.
Es también Valfadir (El Padre de los Matados).
Despreciando el sufrimiento, lo acepta para sí mismo y lo provoca en los demás
sin ninguna emoción. A Odín le gusta el poder y la potencia. Es cruel y
aficionado a los sacrificios humanos, particularmente a los sacrificios de reyes
que le permiten afirmar su preeminencia.
Odín es soberano, es el primero y el más viejo de los Ases; reina sobre todas
las cosas, y aunque los demás dioses sean poderosos, todos le sirven como hijos
que sirven a su padre.
Gran viajero, Odín anda siempre por montes y valles. Quiere conocerlo todo,
saberlo todo. Odín está dispuesto a todo para alcanzar su meta. La sabiduría no
se paga ni con oro ni con plata, da pues un ojo para convertirse en un verdadero
vidente, Así Odín se quedará tuerto. |